Tercera sesión: Gobernanza de la Inteligencia Artificial, talento y conocimiento: hacia una economía del conocimiento y ecosistemas de innovación España–India

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05.11.2025

Tercera sesión: Gobernanza de la Inteligencia Artificial, talento y conocimiento: hacia una economía del conocimiento y ecosistemas de innovación España–India

Los ponentes abordaron el impacto real de la inteligencia artificial, la brecha entre expectativas y resultados, y la urgencia de crear ecosistemas locales de innovación | Ver el Resumen Ejecutivo en PDF

La tercera sesión del V Spain India Forum abordó uno de los temas más estratégicos del momento: la gobernanza de la inteligencia artificial (IA), el desarrollo de talento tecnológico y la construcción de ecosistemas de innovación entre India y España. Moderada por Pau Solanillas (Harmon Corporate Affairs), la mesa reunió a Meghna Bal (Esya Center), Pranjal Sharma (analista económico y asesor del Foro Económico Mundial) y Jordi Arrufí (Mobile World Capital), quienes ofrecieron una visión crítica y prospectiva sobre los desafíos que plantea la IA en la economía del conocimiento.

Al inicio de la sesión, Pau Solanillas señaló que “vivimos en una economía del conocimiento caracterizada por la aceleración: las industrias tradicionales se transforman en sectores intensivos en conocimiento, y la Inteligencia Artificial ha llegado para cambiarlo todo (…) ¿Cómo podemos usar la IA de manera inteligente? ¿Cómo podemos generar un impacto positivo? Y también, ¿cuáles son los riesgos para nuestras industrias tradicionales, para nuestra economía, de la fusión con la IA?

A esta cuestión, Meghna Bal prevé que “habrá una disrupción a gran escala de diferentes servicios y empleos en esos sectores”, pero también una “gran oportunidad para complementar los programas de capacitación existentes” y mejorar la eficiencia. En sectores como la agricultura, destacó aplicaciones innovadoras como el uso de IA para “reconocer la firma sonora de diferentes plagas y luego usar señales eléctricas para matar esas plagas”, lo que reduce el uso de pesticidas. Sin embargo, advirtió que la contrapartida es la escasez de datos, y eso “es algo que el gobierno tiene que organizar”, tanto en este caso concreto como “en cualquier tipo de intervención el sector tradicional en lo que respecta a la inteligencia artificial”.

Pranjal Sharma, por su parte, describió el momento actual como “una era de confusión”, en la que muchas empresas hablan de IA pero pocas la han integrado realmente en sus operaciones: “si observamos la penetración real de la IA en las operaciones empresariales, veremos que todavía está en una etapa muy incipiente”, afirmó, dado que “todavía no hay suficientes casos de negocio que la justifiquen en términos de retorno de la inversión”. En el paso de la prueba de concepto a la escalabilidad “todo se desmorona”, porque “las organizaciones no saben cómo adaptarse”. Para Pranjal Sharma, el verdadero cambio vendrá cuando “las personas estén preparadas para saber cómo usar las herramientas de la tecnología”.

Jordi Arrufí coincidió en que existe una brecha entre expectativas y realidad: “las empresas sienten cierta frustración porque tenían grandes expectativas y aún no están alcanzando sus objetivos comerciales”. Por lo que respecta al caso español, señaló que “la IA está en la agenda de las empresas españolas, especialmente para que las operaciones optimizadas sean más eficientes”.

Para el directivo de Mobile World Capital “el desafío que compartimos India y España es que, de alguna manera, estamos adoptando una IA que está siendo creada por otro ecosistema. Por lo general, hoy en día Estados Unidos lidera la IA, y este es un gran desafío: cómo podemos desarrollar nuestra propia IA. De lo contrario, seremos integradores: tendremos grandes empresas de integración (…) con muchos ingenieros, que implementarán tecnología, pero tal vez no desarrollen la suya propia, que es el gran desafío”.

A este respecto, Meghna Bal indicó que “hay un enorme potencial para India, España y la UE en general. Sé que parece que hemos perdido la oportunidad en lo que respecta a los LLM (Large Language Model), pero la cuestión es que en nuestras dos economías hay situaciones en las que se necesitan soluciones localizadas, extremadamente contextualizadas específicas, y hay ecosistemas enteros que se pueden desarrollar en torno a ellas”.

Pau Solanillas resaltó una de las claves en lo que respecta a la integración de la inteligencia artificial: la confianza. “¿Podemos confiar en la IA? ¿Es lo suficientemente transparente? Es una de las cuestiones clave que muchas empresas, ciudadanos e instituciones se plantean: la transparencia y la confianza”.

En este sentido, Pranjal Sharma señaló que, aunque “ahora todo el mundo usa un bot de IA, (…) el tiempo que ahorras usando Meta, Grok o Gemini para terminar el trabajo rápidamente se pierde al intentar verificar su veracidad. Así, que, al final, puedes acabar dedicando el mismo tiempo a hacer el trabajo”. Nos encontramos, por tanto, “en ese proceso de transición y cambio, donde aún no ha madurado, pero nos hemos lanzado a ello y decimos que es la respuesta final a todos nuestros problemas (…) Creo que pasará un tiempo antes de que los humanos y la IA puedan tener una buena relación”.

Meghna Bal añadió que “si hablamos de confianza, hay mucho margen para la innovación tecnológica”, aunque consideró la utilidad de “gestionar o mantener cierto grado de incertidumbre”, ya que obligará a que las empresas “piensen en innovar para mejorar y hacer más seguros sus productos”.

Jordi Arrufí aportó datos reveladores: “entre el 60 y el 70 % de los desarrolladores utilizan este tipo de herramientas a diario”, pero “solo el 2.7% dice: ‘Confío plenamente en la herramienta’”. Subrayó que “no se trata solo de transparencia, sino también de modelo de negocio”, especialmente en relación con el reconocimiento de las fuentes que alimentan los modelos de lenguaje.

La segunda parte de la sesión se centró en el talento como “el petróleo del siglo XXI” y en las oportunidades que tienen España e India tanto para aprender uno del otro como para colaborar. Pranjal Sharma explicó que India ha sido históricamente una potencia en servicios de TI, pero no en creación de tecnología: “India no creó la tecnología, creó un modelo brillante de servicios de soporte de TI”. Ahora, el país está viendo el surgimiento de “centros cautivos globales” que ofrecen “servicios basados en conocimiento”, como el análisis de datos de rutas marítimas para grandes navieras.

Meghna Bal recordó que “la tecnología se menciona como una palanca clave del progreso social y económico” desde la política de ciencia y tecnología de 1958. Aunque India tiene una gran reserva de talento en ingeniería, “todavía nos quedamos cortos en IA”, en parte por cómo “sus calificaciones a menudo determinan el tipo de especialización que elige”. Propuso que India y España fusionen sus fortalezas. “Creo que una gran fortaleza tanto en España como en la UE es la creación de propiedad intelectual, algo en lo que India se queda corta”. Por tanto, convendría “fusionar ese tipo de fortalezas complementarias”. La directora de Esya Center consideró que “hay muchas oportunidades en campos específicos, en modelos de lenguaje pequeños, y hacerlo de manera rentable (…) la fortaleza de la India siempre ha sido hacer cosas relacionadas con la tecnología de manera muy rentable”.

Jordi Arrufí coincidió en que España debe centrarse en sus sectores de excelencia. “Aquí tenemos la tentación de ser el Silicon Valley de Europa en todo, y no se puede ser el mejor en todo”. Afirmó que España destaca en sectores como “las ciencias de la vida, la atención sanitaria -desde la investigación a las empresas farmacéuticas o las instituciones y hospitales- “y el sector de los videojuegos. “A veces el desafío es tener talento híbrido, es decir, talento que sea bueno en TI, pero que también tenga algunas habilidades en un conocimiento determinado de una industria determinada”.

También elogió la calidad de las instituciones técnicas de la India, como el IIT de Bangalore, “uno de los centros de formación tecnológica de la India con talento de primer nivel. Creo que es algo que nos falta aquí. Tenemos buenas instituciones (…) pero no somos tan excelentes como ellos”.

Pau Solanillas introdujo el último bloque de la sesión: “cuando pensamos en una economía del conocimiento impulsada por IA, ¿cómo podemos asegurarnos de que sea inclusiva, que beneficie no solo a las grandes empresas, los unicornios y grandes compañías, sino también a las pequeñas y medianas empresas, especialmente a las pequeñas, y cómo empoderamos y protegemos a los sectores subrepresentados de la sociedad, como las mujeres, los desempleados y las personas con discapacidad?

En este sentido, Pranjal Sharma consideró que “el mayor logro de la India en los últimos años es la infraestructura pública digital (…) Por ejemplo, 500 millones de personas ahora tienen una cuenta bancaria digital (…) También se garantiza que los servicios gubernamentales y las ayudas sociales lleguen directamente a los bolsillos de las personas que más lo merecen”.

Meghna Bal, a su vez, hizo hincapié en que “todo comienza con las reglas. Muy a menudo, cuando creamos reglas o cuando pensamos en ello, desafortunadamente, nuestra impresión de este ecosistema está muy ligada a las grandes tecnológicas. Sí, constituyen una gran parte de un elemento de la tecnología orientada al consumidor en IA, pero no lo son todo, y el problema es que muchas reglas se crean pensando en ellas”. Cuando esto ocurre, “amenazas con eliminar a las empresas más pequeñas, porque una empresa pequeña nunca podrá cumplir como lo hace una grande”.

Por lo que respecta a la inclusión digital en España, Jordi Arrufí indicó que “en España, entre el 25 y el 30 por cierto de los especialistas en TI son mujeres. Así que hay una brecha y eso genera sesgos. Una de las formas de resolverlo es crear modelos a seguir para inspirar a las mujeres, inspirar a los niños, etcétera (…) Necesitamos mujeres que lideren proyectos de IA. Eso inspirará a las nuevas generaciones. El reto es que, si una tecnología se desarrolla con sesgo de género, probablemente no se ajuste a la base de usuarios”.

En cuanto a la infraestructura pública digital, Jordi Arrufí destacó como algo positivo la Ley de la Nube de la Unión Europea, que “trata de tener infraestructura en la nube y tecnologías de nube pública aquí, desde Europa, más abiertas y transparentes para los clientes europeos, y probablemente las pymes serán el primer segmento de clientes”.

“India y España podrían colaborar”, confirmó Pranjal Sharma. “Tenemos que buscar oportunidades y opciones donde quizás las empresas españolas e indias puedan crear plataformas en la nube alternativas para competir a nivel mundial”.


Ponentes de la tercera sesión:

▪️ Pau Solanilla Franco, socio de Harmon Corporate (moderador)
▪️ Meghna Bal, directora de Esya Center
▪️ Pranjal Sharma, analista económico y asesor

 

 

 

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