Artículo del Director General del CDTI, José Moisés Martín Carretero
El Año Dual España-India llega en un momento que va más allá de la conmemoración del 70.º aniversario de nuestras relaciones diplomáticas. En un entorno geopolítico marcado por la fragmentación de las cadenas de suministro, la pugna tecnológica entre grandes potencias y una aceleración sin precedentes de la innovación digital, la cooperación tecnológica entre países con intereses complementarios se ha convertido en una necesidad estratégica. España e India comparten esa necesidad y disponen de una trayectoria conjunta lo suficientemente sólida como para afrontarla con perspectivas reales de éxito.
Para el CDTI, la relación entre España e India no es nueva ni reciente. Ya en 2007,el CDTI puso en marcha el programa India & Spain Innovating Program (ISIP), un instrumento de cofinanciación bilateral con el gobierno indio destinado a apoyar proyectos de I+D entre empresas españolas y entidades de investigación indias. Casi dos décadas después, el balance habla por sí solo: 52 proyectos cofinanciados, 40,3millones de euros comprometidos y un aprendizaje institucional acumulado sobre lo que funciona pero, también, lo que no lo hace cuando dos ecosistemas de innovación tan distintos deciden trabajar juntos. El ISIP no es solo un programa de ayudas sino que supone la demostración de que la cooperación tecnológica España-India puede generar valor real cuando está bien estructurada y cuenta con el respaldo público de ambos gobiernos.
Durante muchos años, la percepción predominante en España sobre India la posicionaba, básicamente, como un mercado proveedor de materias primas o como un destino para la deslocalización productiva pero, con el tiempo, esa visión ha quedado superada por los hechos. India ha pasado del puesto 66 al 38 en el Índice Global de Innovación entre 2019 y 2025, liderando el grupo de economías de ingresos medios-bajos y toda la región de Asia Central y Meridional. Cuenta con el tercer ecosistema de startups tecnológicas del mundo por número de unicornios, solo por detrás de Estados Unidos y China y sus políticas públicas de innovación (Start-up India, Digital India, Innovate India) no son meros ejercicios de posicionamiento institucional sino que están generando un tejido empresarial con capacidades tecnológicas propias y con una vocación creciente para la colaboración internacional en condiciones de igualdad. La demanda creciente del programa ISIP por parte del tejido empresarial español refleja, del mismo modo, ese cambio de perspectiva y las empresas españolas ya no buscan en India un proveedor de coste competitivo sino un socio con quien co-desarrollar soluciones tecnológicas para mercados globales.
En el plano académico, destaca el papel de los Institutos Tecnológicos de India (IIT),una pieza fundamental del ecosistema indio de I+D no solo por su excelencia en la formación en materias STEM y por el volumen de su producción científica sino por su capacidad para actuar como impulsores del emprendimiento tecnológico y por la alta calidad de sus centros de investigación avanzada. Teniendo en cuenta este potencial, el CDTI trabaja continuadamente en ampliar sus relaciones institucionales con los IIT e involucrarlos en los proyectos de cooperación que financia en el ámbito industrial.
Esta dinámica del ecosistema innovador indio se ve, además, reflejada en el territorio, con la consolidación de clusters de ciencia y tecnología en torno a ciudades como Mumbai, Bangalore y Delhi, seguidas muy de cerca por Chennai e Hyderabad, que articulan la conexión entre el conocimiento académico y el sistema productivo y generan polos de innovación con una proyección internacional cada vez mayor.
A estos factores se les suman determinados rasgos que hacen de India un socio especialmente valioso para las empresas españolas: sus capacidades tecnológicas en software, servicios digitales, TIC y biotecnología; un tejido empresarial que ha confirmado a la innovación como condición de crecimiento e internacionalización y una enorme escala de mercado cuyo potencial debe ser prioritario en cualquier plan de negocio de innovación tecnológica. Estas fortalezas no compiten con las capacidades industriales españolas, lo que hace de la colaboración bilateral una sumade capacidades altamente productiva.
La cooperación científico-tecnológica entre España e India no puede, sin embargo, desatender las diferencias entre los paradigmas culturales y estructurales entre ambos países. Reconocerlas y gestionarlas es una condición necesaria para alcanzar el mayor grado posible de integración entre ambos sistemas de innovación. El marco normativo indio presenta una elevada complejidad que, en ocasiones, genera cierta incertidumbre en los procesos de I+D, que, por naturaleza, exigen la máxima agilidad de despliegue y desarrollo. Por su parte, y aunque ha mejorado en los últimos años, la protección de la propiedad intelectual continúa siendo un elemento de previsión para las empresas españolas que van a compartir desarrollos tecnológicos sensibles. En lo relativo a transferencia, la brecha entre la academia y la industria, si bien los avances de los Institutos Tecnológicos indios (IIT) son muy notables, sigue siendo un factor que ejerce cierta ralentización en el traslado de los resultados de investigación al mercado. A estos elementos se suma una burocracia administrativa que, en ocasiones, puede dilatar los procesos de colaboración para proyectos de naturaleza innovadora y potencialmente disruptiva, que, por naturaleza, precisan de tiempos lo más cortos posibles para mantener el momento de oportunidad.
Sin embargo, ninguno de estas barreras es insalvable y el programa ISIP del CDTI ha demostrado que pueden gestionarse con un diseño adecuado de instrumentos parala cooperación, que exigen un enfoque selectivo, una identificación rigurosa de complementariedades y un marco institucional que reduzca cualquier percepción de fricción por las empresas en sus primeros pasos en la cooperación bilateral. En este sentido, los diecisiete años de trayectoria del ISIP representan un capital de confianza mutua entre administraciones, una red de contactos institucionales en el ecosistema indio y un conocimiento acumulado sobre cómo navegar las particularidades de cada sistema de innovación.
El año 2026 introduce un conjunto de novedades en el marco de la cooperación tecnológica España-India cuya trascendencia supera, con mucho, la propia dimensión bilateral. La Unión Europea e India han formalizado recientemente su Acuerdo de Libre Comercio, un hito histórico que incluye disposiciones específicas sobre cooperación en el ámbito digital y tecnológico. Desde el CDTI, valoramos muy positivamente el inicio de conversaciones para la asociación de India al programa Horizonte Europa, el mayor programa de investigación e innovación del mundo ya que, cuando culmine con éxito, permitirá abrir convocatorias conjuntas y arquitecturas de proyecto que multiplicarán las oportunidades de colaboración para las empresas e instituciones de ambos países.
A ello, se le suma el Trade Technology Council UE-India, que está generando llamadas bilaterales de I+D en áreas de interés estratégico compartido como reciclaje de baterías para vehículos eléctricos, gestión de residuos plásticos marinos y conversión de residuos en hidrógeno verde, con un presupuesto conjunto estimado de 60 millones de euros procedentes del programa Horizonte Europa y de contribuciones indias equivalentes. Estas áreas coinciden con las tecnologías que el CDTI prioriza en su propio Plan Estratégico 2024-2027 y que financia a través de sus convocatorias de cooperación internacional: economía circular, transición energética, materiales avanzados y salud digital. La coincidencia temática no es fortuita y refleja que España e India comparten una agenda tecnológica con más puntos en común delo que la distancia geográfica podría sugerir.
En materia de inteligencia artificial, el Año Dual adquiere una dimensión particular. La Cumbre de Impacto en Inteligencia Artificial celebrada en Nueva Delhi en febrero de2026 y la Declaración de Delhi suscrita por 88 países (entre ellos, España e India) establecen un marco de principios éticos y de seguridad para el desarrollo de la IA que tendrá consecuencias directas sobre la cooperación tecnológica bilateral en los próximos años. Desde el CDTI, entendemos la IA como una tecnología transversal aplicable a cualquier sector de actividad y, por ello, apoyamos proyectos de colaboración entre empresas españolas e indias que incorporen la IA como herramienta para resolver problemas concretos en industria, salud, energía o medio ambiente. La Declaración de Delhi añade a esta cooperación una dimensión ética que consideramos inseparable del desarrollo responsable de la tecnología y que el CDTI ha incorporado como principio explícito en su misión institucional renovada en 2024.
La cooperación con India se inscribe también en lo que el CDTI entiende como una política de cooperación internacional abierta pero segura, que combina su disposición a trabajar con países estratégicos con instrumentos específicos para proteger la investigación y la innovación en áreas sensibles, sin renunciar a los beneficios de la integración en redes internacionales de conocimiento. Esta orientación es coherente con la apuesta de la Unión Europea por la soberanía tecnológica en su acción exterior en materia de ciencia y es uno de los principios de la estrategia de cooperación internacional del CDTI.
La apuesta del CDTI por la cooperación con India en 2026 se concreta en actuaciones operativas que van más allá de la retórica del Año Dual. En primer lugar, la presenciade la delegación del CDTI en Nueva Delhi, integrada desde 2007 en su red de oficinas internacionales SOST (Spain's Offices for Science and Technology), que refuerza su presencia institucional en el ecosistema indio y facilita el acompañamiento a las empresas españolas en la identificación de socios tecnológicos y en la gestión de proyectos bilaterales. Además, el reciente lanzamiento del nuevo instrumento Innoglobal FEDER subvencionará la participación de empresas de regiones cofinanciadas por fondos europeos en programas de cooperación tecnológica internacional, incluidos los programas bilaterales con India. Este instrumento amplía el acceso a la cooperación a un mayor número de empresas, reduciendo las barreras de entrada para quienes dan sus primeros pasos en la colaboración internacional.
Finalmente, el lanzamiento de una nueva convocatoria bilateral con el Department of Science and Technology indio (DST), el organismo homólogo del CDTI en India, financiará proyectos de I+D liderados conjuntamente por empresas y organismos de investigación de ambos países. Esta convocatoria es de carácter multisectorial y con elegibilidad para cualquier área tecnológica de interés mutuo, incluyendo las aplicaciones de inteligencia artificial, así como proyectos en áreas de economía circular y sostenibilidad, transformación digital, salud digital y dispositivos médicos, materiales avanzados, transporte y transición energética. El objetivo de la cofinanciación pública de ambos gobiernos es reducir esa fricción potencial percibida por las empresas y hacer viable un primer paso de colaboración que, en ausencia de apoyo institucional, muchas organizaciones no estarían en condiciones de aportar.
El compromiso del CDTI con la cooperación tecnológica con India responde a la convicción común entre las políticas científicas de las economías avanzadas de queque colaborar con países de capacidades complementarias y con valores compartidos sobre el desarrollo responsable de la ciencia no es una opción entre otras sino una política de Estado. El Año Dual España-India 2026 es una oportunidad para consolidar y ampliar lo que diecisiete años de trabajo conjunto ya han construido. Desde el CDTI, con los instrumentos y la trayectoria que nos respaldan, estamos comprometidos con ese objetivo.